Porque nada podria cambiar, ya nada puede cambiar. Te vas alejando poco a poco, sin darte cuenta me vas perdiendo pero crees que yo sigo ahí. Desde hace días no tenemos una larga conversación pero parece que da igual. La diferencia entre unos meses y ahora, que antes me importaba y ya no. Tú así lo diseñastes desde el principio, fuistes construyendo castillos de azúcar bajo una gran nube tormentosa y así permanecieron todo gloriosos durante días, meses, pero llegó el invierno, el frio, el viento, la lluvia fina e incesante y los castillos calleron, su tejado se deshizo y con el las paredes que con tanto cariño habías contruido, las ventanas que con tanto amor habias dibujado. Pasó la tormenta y tras ella no quedó nada, solo restos de lo que fue y nunca volverá a ser.

LA NIÑA