"...hacia una noche oscura cuando ellos decidieron emprender la aventura, dos bicicletas viejas, un par de linteras de mano y ya está, la noche era fria a pesar de ser una noche de verano, por esos lares en verano se está fresquito por la noche, la suerte estaba echada ya no habia vuelta atrás, les esperaba un camino de piedras y mucha mucha oscuridad para sus pequeñas linternas, al final, un bosque, misterioso, imponente, enorme, en el cual perderse puede resultar tremendamente facil. Nada les frenaba, fueron tomando los caminos que creyeron oportunos, cada poco se les presentaban cruces de caminos, era como escoger una carta y jugartelo todo...no había vuelta atrás...finalmente lo encontraron, ahi empezaba...eso era el gran hayedo, lo deducieron debido a que se empezaba a hacer el silencio, solo se podia escuchar un misterioso bailoteo de las hojas de las hayas, no se veia nada, las linternas solo enfocaban lo que seria un grano de arena en un desierto.
El hayedo imponia mucho respeto, no miedo, una vez dentro los dos jóvenes aventureros decidieron sentarse a escuchar el hablar del bosque, éste parecia decir "Iros, ahora no es el momento de estar aquí...""

EL NIÑO