Es mi bombón de chocolate blanco y por dentro está relleno con una crema dulce que cuanto más la pruebas más te gusta sentirla una y otra vez en tu boca, haciéndose poco a poco adictiva para tu paladar. No solo su crema es adictiva, todo él es adictivo. Me atrae como un imán atrae al metal, y da igual desde que polo me mire, desde que polo me llame, desde que polo me acaricie…yo acudo a él sin pensar y moldeo mi cuerpo de tal manera que quedamos superpuestos uno encima de otro, sin que nada sobre y sin que nada falte por rozar un cuerpo sobre otro.


Continuará...


LA NIÑA