Hoy ordenaba fotos en el portatil, elimanaba algunas, editaba y renombraba otras y de pronto me topé con las de ella... Esa perrita color canela que me acompañó durante 11cortos años y que en abril me abandonó... Se me fue pronto, muy pronto y en poco tiempo... Empezó a cansarse poco a poco y cada vez más, su corazón cada vez latía más lentamente y sus ojos estaban bañados de otro color distinto al tenía siempre... Sus enormes luceros negros dieron paso a unos ojillos apagados y suplicando misericordia...Ya por entonces no podia más... Me miraba y yo sabía lo que quería, que no era otra cosa, que la dejara descansar, dormir y acabar con esa agonía para siempre...

Dejó de comer, dejó de caminar y ya no aguantábamos ver tanto sufrimiento en ella... Ese día lluvioso de abril lloré como si me hubiesen quitado un pedacito de mi vida, y es que le cogí tanto cariño a mi animal que la trataba como si fuera un miembro más de la familia...

Han pasado ya casi siete meses y aún me sigo acordando de ella cada día... Cuando veo el pequeño rincón del salón donde estaba su cama y se tumbaba, cuando entro a la cocina y ya no veo su plato de comida, cada vez que abro mi armario y veo una foto suya impresa y pegada en él, cada vez que me siento en el patio a desayunar, donde se venía conmigo pidiendome pan... Son tantos momentos que un post se quedaría corto para expresar lo que siente mi corazón y lo que piensa mi cabeza cada vez que la recuerdo...

Sé que esto no viene al caso hoy, pero el ver sus imágenes me ha hecho escribirlo, así que ahi se queda mi recuerdo hacia ella...


LA NIÑA